CAPÍTULO 31. Nadie va a quitarme esto
Tres semanas más tarde Cada día fue un reto. Zoey y Rumi la colmaron por completo de atenciones las veinticuatro horas, y acostumbrada a ese trato, Zoey pudo olvidarse de su herida principal: la que Mira le había dejado. Aquello por fin parecía borrarse. Porque Mira era enteramente para ella ahora, y no había momento en el que no la tuviera a su disposición. Eso le gustó. Desde por la mañana con el desayuno, hasta ver películas, series y reels juntas y ser acompañada a todas las visitas al médico. Jugaban a juegos y cotilleaban de los nuevos documentales que […]