CAPÍTULO 21. Los borrachos y los niños…
A la mañana siguiente Zoey había desobedecido a todos los médicos y a Rumi. Oliéndose que Mira iría a entrenar, y al no saber ninguna noticia de ella, se abrigó bien y se puso uno de sus gorros. Se maquilló tanto la nariz, que se notaba. Aún con esas, no logró ocultar del todo el moratón negruzco que tenía enfocado en el puente. Estaba hinchada todavía y el color violáceo se traslucía un poco bajo la capa blanca. Pero no podía hacer mucho más. Al ponerse la mascarilla cerró los ojos, ceñuda. Dolía. La doctora la previno y acertó: aunque […]