CAPÍTULO 3. Un despido
Cuando Kozono bajó de la limusina volvió a encontrarse con Kitami cerca de la entrada. Estaba acuclillada y le daba de su propia comida al cachorro que siempre venía a aquella hora a mendigar. Le desagradó la comparativa que su cerebro le hizo de repente con aquel chucho pulgoso, dado que Kitami era más atenta con el animal. Pero enseguida desechó aquellas bobadas de su mente y se quedó mirándola… a lo mejor había sido muy brusca con ella. Se notaba a leguas que era más tímida, no había tenido tiempo de conocerla para saber quién era ni el poder […]