CAPÍTULO 5. Llevarte al extremo
Se irguió y alargó la mano hacia un trapo que tenía sobre la mesa, pero para cuando lo tomó abrió de nuevo los ojos, alucinando. Gina se había postrado con las rodillas en el mármol y retiraba la saliva con la lengua. Aquello la tensó. La hizo tragar saliva. Ella pensaba darle el trapo. ¿Había parecido que insinuaba que lo lamiera con la boca? —Está bien, ya… ya está limpio, señora… lo siento mucho… Evangeline se enfocó rápido de nuevo en su papel. No quería parecer todo lo sorprendida que en realidad, estaba. —No es suficiente. Sabes lo que me […]