CAPÍTULO 26. La mancha familiar
—Ymir, no me tengas mucho rato así que siempre me ha hecho sentir incómoda… —rio la joven rubia, tenía los ojos tapados desde que habían salido por la puerta trasera que daba a los garajes de la alfa. Potentes coches de alta gama adornaban cada una de las plazas, tenía uno para para cada ocasión, pero lo que no se esperaba Historia, era que al quitarle las manos de la cara iba a tener por delante su primer coche. La chica recorrió el flamante vehículo con sus ojos azules, el mismo color del vehículo que brillaba frente a ella, impoluto. […]