CAPÍTULO 17. La firma hacia la libertad
Dormitorio de Historia La fiebre amainó al día siguiente. Ymir había intentado no separarse de Historia, aunque gran parte del tiempo que pasó en su cama fue dormida a pierna suelta, pues el viaje y el trabajo la habían dejado destruida. Cuando el alba transcurrió, Historia se giró despacio y alcanzó con la mano el vientre liso y fibrado de Ymir, sin darse cuenta ninguna. La joven parpadeó despacio y cuando abrió bien los ojos, se fijó en que Ymir ni se había inmutado. Quitó la mano de ella rápido. No recordaba que se hubiera acostado en la misma cama. […]