CAPÍTULO 28. Cicatrices nuevas
Cuando perdió a Mira de su campo de visión, Zoey supo que tenía que ser rápida. Los golpes que le propinó no eran mortales, pero sabía que corría total peligro haciendo aquello. Arrastrando un gemido de dolor, pudo agacharse a su lado. Ahora sólo tenía un solo ojo, y lo tenía en blanco. Su párpado aún temblaba, porque quedó en shock justo al poco de reírse como un loco, estampado contra el mueble. Imaginó que el golpe en la cabeza fue más fuerte de lo que quería mostrar. Zoey lo miró fríamente, recorriendo sus magulladuras. Todas por puñetazos de Mira. […]