CAPÍTULO 40. Ardor de celos
Unos cuarenta minutos más tarde, Mira sintió estimulaciones, y acabó despertando. Se puso muy nerviosa al ver que era Zoey lamiendo y besándole el cuello despacio. Le costó un poco desperezarse del todo. Cuando lo hizo, Zoey la usurpó de nuevo bajo las bragas. Mira emitió un suspiro quebrado más pronto que tarde, no estaba preparada para recibir una masturbación. La noche la encendía. Cuando se sintió dueña de todo su cuerpo, despertando del todo, gimió al recibir el primer dedo. Esta vez Zoey se estaba tomando la molestia de ir más tranquila, pero de nuevo, estaba yendo sin su […]