CAPÍTULO 11. Un total y absoluto fracaso
A la mañana siguiente Rock había dormido como un bebé tras el sexo desenfrenado. Una parte de él temía la angustia venidera: sabía que le gustaba otra mujer, pero en el momento de la verdad y harto del mal trato recibido, había mirado a otro lado. Lo cierto es que, por mucho egoísmo con el que sus actos pudieran ser mirados por un tercero, estaba lejos de sentirse mal. Acostarse con Eda no debería significar necesariamente nada más que eso. Sabía bien que en su corazón seguía estando Revy, pese a todos el lado malo que había. Pasadas las once […]