CAPÍTULO 9. Salto de fe
Todos miraban a Loid con admiración y respeto, incluso con temor… pero aquel día, mientras avanzaba de la mano con la que era su hija adoptiva, la estructura de jerarquía y orden en las distintas plantas del Centro de Inteligencia estaba tomándose un descanso para prestar atención. Todos, absolutamente todos los trabajadores, tenían prohibido bajar a civiles a los pasadizos secretos del Cuerpo. Era tan arriesgado, que quien lo hacía tenía el mismo destino que el civil. Anya miraba el sinfín de par de ojos que los seguían a lo largo del pasillo. El despacho de Sylvia estaba al final […]