CAPÍTULO 12. La decisión final
Ymir despertó de rodillas un mitad de un páramo cerrado, con las muñecas encadenadas y un soporte bucal que le impedía morderse. Miró hacia los lados, estudiando el lugar. Maldita sea, se lamentó. Estaba atrapada. Veía que tenía un pie cercenado del que salía vapor. Probablemente era un mecanismo de seguridad para que de camino a Marley no se transformara. —Siento el golpe —la voz le hizo levantar la cabeza. Reiner Braun. Los bíceps de Ymir se tensaron y las cadenas chirriaron, le miraba con asco y odio, como si se le quisiera abalanzar encima—. Tranquila. Sé que así no […]