CAPÍTULO 27. Una mindundi que cambia las reglas
Sarah hacía ya rato que no estaba en el vehículo. Tampoco había llamado a la policía. Ni a urgencias. Desconocía en realidad la magnitud de los hechos que acontecían en el abandonado lugar, pero pronto entendió, al ver la lucha de las Huntrix, que aquello tenía poco sentido. Los demonios de los que tanto hablaba Mira de pequeña, esos demonios de colores con los que soñaba y a veces tenía pesadillas. Al parecer, existían brechas en el espacio, rendijas por las que la energía tenía altos y bajos. La buena y la mala eran distintos pasaportes a entidades que el […]