CAPÍTULO 17. Sin respiración
Su cuerpo, ya precalentado, sólo se doblegó más. Zoey se puso cachonda al sentirlo y empleó más rapidez en penetrarla sin apartar la mirada de ella. Mira no le devolvía la mirada ya, pero respiraba tan agitada que su cuello transpirado era toda una invitación para la otra. Se le hizo hasta tierno lo nerviosa que se mostraba. Mira dejó de acariciarle la mejilla para acompañar la mano de su compañera, bajo las bragas, ante la atenta y curiosa mirada de la otra. Se tocó en círculos sobre el clítoris. Zoey retiró los dedos y se separó un poco para […]