CAPÍTULO 26. Un golpe de fidelidad
Suzette se recostó a su lado tal y como le había pedido, pero tomó la voz cantante y la besó. Sentía cómo la muchacha volvía a respirar más hondo, acompasando el movimiento de su boca al de ella. Sabía besar para ser tan joven, lo hacía bien, pero enseguida comenzó a sentir su nerviosismo. Le volvió a estrujar los pechos con ambas manos, amasándolos con fuerza, y buscó bajarle la ropa. Suzette se resignó. Dejó que lo hiciera. Que la tocara y la desnudara, y sintió su brusquedad al permitírselo. —A este punto, cualquier chica se daría cuenta de que […]