CAPÍTULO 38. Charlas de almacén
Tras una noche tan devastadora, Hina se despertó con el sonido de niños chillando y correteando entre risas en la planta de abajo. Se giró en la cama, pero estaba sola. Kenneth no había pasado la noche allí ni había intercambiado muchas palabras con ella. Seguía sin móvil, así que descubrió que eran más de las once y dio un suspiro largo, llevándose las manos a la cara. Sin alarma se me han pegado las sábanas… Cocina Hina se sintió muy avergonzada de pisar en esa casa. Dos niños que jugaban al pilla-pilla en la planta inferior se chocaron con […]