CAPÍTULO 18. Una vida de ensueño
Todo el mundo cuchicheaba a su paso. No era para menos. Los minerales pertenecientes a las familias influyentes tenían significado de peso y obligaba a la sociedad a respetarlos. No cualquiera se podía permitir regalarlos: desde que un clan lo tenía agenciado como piedra familiar tras generaciones y guerras, confería una identidad fuertemente anclada a al genética y al poder de esos genes. Los Ellington habían estado a punto de perder la esmeralda como resultado de la rebelión, varias veces habían mordido el polvo tratando de ganar a los Belmont. Quien perdía una guerra, perdía también la cabeza, perdía las […]