• nyylor@gmail.com
  • Paradero Desconocido

CAPÍTULO 42. Badum-badum

—Perdona… ¿te… te examinas de esto? La muchacha parpadeó saliendo de sus pensamientos y volvió la vista hacia ella. Luego, a su dedo. Señalaba un recuadro. —Hum… —sonrió—, ¿tú sí? —Sí. ¿Te podría robar sólo un minuto? Es que… siento que si no entiendo esto voy a suspender. —… claro —tardó un poco en contestarle. Se lo había pensado. A Ingrid le trajo sin cuidado. —Este problema… —señaló un enunciado—, dice que si la madre tiene un alto porcentaje de moléculas JK y tiene un embarazo gemelar bicorial, el reparto entre uno y otro dependerá de los alelos dominantes y […]

CAPÍTULO 41. Acecho

Sweet Youth Llegó al barrio donde vivía Simone, finalmente haciendo uso del tren. Era la persona con la que más disfrutó hasta la fecha, y dado que la tenía bloqueada de todas las redes sociales no sabía nada de ella. La incertidumbre pesaba con el paso de los días. Ahora que estaría unas semanas en Yepal, la tenía cerca para investigarla. En el caso de la profesora Joyner, que vivía en otro país y que contaba con más experiencia en las relaciones, se tuvo que obligar a suprimirla de su foco principal… al menos por el momento. Recordaba a la […]

CAPÍTULO 40. Un futuro concertado

Mansión Belmont Ingrid deslizó la pantalla hacia abajo en el Watup, buscando una conversación de hacía un mes. Suzette Joyner. Le escribió, pero su mensaje no llegó a término. La seguía teniendo bloqueada. Tengo tanta excitación encima, que empieza a darme igual con quién. Sólo quiero a alguien que me satisfaga, pensó, dejándose caer en su cama. Siguió con Simone. También la tenía bloqueada. Probó con otras chicas con las que había disfrutado algo más que con el resto, pero esas, en su mayoría, no deseaban repetir experiencia con ella. Todas habían sufrido en su piel algún dolor o algún […]

CAPÍTULO 39. Vigilancia

Hospital Llevaba días observándola. Hina había vuelto a la mansión Belmont sólo una vez más. Una vez allí tuvo una larga charla con Ryota, Akane, Eric, Roman y Kenneth acerca de lo que había ocurrido recientemente, en plena época navideña. Y a sabiendas de que Hina concluía esa charla para posiblemente no volverla a ver, pagó por saber adónde se dirigía, dónde trabajaría, dónde viviría y cuáles eran sus movimientos diarios. La persona de apellido Belmont que mandó aquello, fue Ingrid. Le llamó la atención cuando uno de sus subordinados le avisó de que la había escuchado hablar por teléfono […]

CAPÍTULO 38. Charlas de almacén

Tras una noche tan devastadora, Hina se despertó con el sonido de niños chillando y correteando entre risas en la planta de abajo. Se giró en la cama, pero estaba sola. Kenneth no había pasado la noche allí ni había intercambiado muchas palabras con ella. Seguía sin móvil, así que descubrió que eran más de las once y dio un suspiro largo, llevándose las manos a la cara. Sin alarma se me han pegado las sábanas… Cocina Hina se sintió muy avergonzada de pisar en esa casa. Dos niños que jugaban al pilla-pilla en la planta inferior se chocaron con […]

CAPÍTULO 37. Una actitud sospechosa

El médico finalizó las curas sobre Belmont. Después de perder varias veces la consciencia, por fin despertó en su habitación. Le recomendó estar en cama, pero Ingrid estaba poco menos que irritada y nada más salió por la puerta aquel licenciado, se puso en pie y dio un puñetazo en la pared. —¡Ingrid! ¡Vuelve a la cama! —Akane se levantó del diván y le puso las manos sobre su hombro sano. Había hundido la pared, y tenía cristal azul en los nudillos pelados—, deja de hacerte más daño, por favor. —¡Quería salir! Si el imbécil de Kenneth no hubiera puesto […]

CAPÍTULO 36. Una nueva sublevación

La cena de Navidad había sido un festín en toda regla. Pero pasado el tiempo de repartir regalos por parte del falso Papá Noel, los niños se habían acostado, los adolescentes habían salido con sus amigos y los adultos conversaban al pie de la barbacoa mientras seguían emborrachándose y contando batallitas. Ingrid había aprovechado el bullicio para desaparecer y vestirse con ropa cómoda y oscura. Cerró su mochila y tras ajustarse una bandana a la altura del cuello, también de color negro, salió de las inmediaciones de la mansión. Los vigilantes la vieron salir, pero no le dijeron nada. Tomo […]

CAPÍTULO 35. Editar contacto

Un fuerte llanto infantil llamó la atención de Ingrid. Cuando entró por la puerta de donde provenía, vio a Lynne sollozando a moco tendido. —¡Pero Lynne…! ¿Qué andas haciendo, eh…? —se arrodilló frente a ella, tomándola de sus muñecas. La niña señaló con su dedito el pajarito de su jaula. Ingrid se quedó mirándolo unos segundos: parecía algo tieso. Devolvió la mirada a su sobrina y le sonrió comprensiva—. Se habrá puesto enfermo… —No se mueve… está muerto… —No lo sabemos. Tranquila, ¿vale? Lynne asintió compungida, limpiándose las lágrimas y siguió a su prima mayor con la mirada. Ambas se […]

CAPÍTULO 34. Tirachinas

Hotel a las afueras Pese a las continuas advertencias de su familia, Ingrid volvió a sobornar al muchacho que protegía el jardín trasero. Se fue, y dejó un falso cuerpo con almohadas en su cama. Quería divertirse antes de regresar al internado. Belmont no cometió de nuevo los mismos errores. Esta vez, el hotel no era de lujo. La prostituta no pertenecía a la trata que movía su familia, y se había cerciorado de que le mandaran una foto para estar contenta con lo que llegaba. El hotel era lo esperable. Una mierda, ante sus ojos. Olía a lejía y […]

CAPÍTULO 33. Sesos

Años atrás… Nave poligonal Despacho —¿Y entonces por qué no me cuadra? Ni siquiera las del último camión. Venían en el camión con doble fondo, ¿no? —Creo… que sí. Kenneth cerró de golpe la tapa del móvil y agarró al hombre por el pescuezo. —Búscala. La has perdido. —Bel… Belmont… la chica… escapó y… gg… —Ya sé que se escapó. Búscal… —¡¡Señor!! ¡Aquí está! ¡La encontramos! Tanto Ryota como su hijo Kenneth y el subordinado torcieron la cabeza hacia la nueva presencia. Entre sollozos, una joven se resistía al agarre de otro de los matones. El tipo se reía forcejeando […]