CAPÍTULO 18. Carnada
Sarah estaba consumida por la espera. Lloró de felicidad cuando Mira le envió una solicitud para poder ver su perfil. La aceptó de inmediato, colapsada, y le dio mucha vergüenza entrar para ver un chat en el que, a lo largo de los años, sólo le había hablado ella. Mira vio los mensajes con años de retraso. Y no los respondió. Ni le mandó nada. Pasaron los días. Y las semanas. Sarah se dejó de hacer la «difícil» y optó por pensar con realismo doloroso: la pelirrosa no le escribía porque ni siquiera tenía tiempo para usar el móvil con […]