CAPÍTULO 30. Una especie de manipulación
Horas más tarde La enfermera renovó la medicación que lograba ahuyentar los dolores más espantosos del cuerpo de Zoey al menos por dos horas. Mira observaba cómo limpiaba sus vías y giraba la ruedita calibradora. Después, retiró junto a otra trabajadora la bandeja con la cena terminada y por fin salieron de allí. Zoey la miró sonriendo con picardía. —Estamos solas. Ven a mi lado. —… —Mira sonrió, un poco forzada. Zoey no se rendía nunca. Y sabía que trataría de volver a buscarla. Se pasó la tarde entera frenando sus intentos de toquetearla. Se tumbó con extremo cuidado a […]