CAPÍTULO 46. A mí me supone dolor
Já… Casi se le puso dura. Con sólo insistir un poco, al final siempre volvía a ceder. Hina cedió y respondió a su beso con más lentitud. Llevó la mano rápido por debajo de su camiseta hasta apretarle uno de los pechos. Entonces la chica se separó de su boca, suspirando. —No pares de besarme —exigió arrinconándola más contra la pared, y volvió a morrearla apasionadamente. Le abrió el sostén y siguió estrujando su pecho. Hina se estremeció y volvió a separarse. Esta vez le agarró la muñeca—. ¿Qué pasa, eh? —No quiero continuar —dijo trémula, mirándole fijamente. —Por qué […]