CAPÍTULO 36. Una nueva sublevación
La cena de Navidad había sido un festín en toda regla. Pero pasado el tiempo de repartir regalos por parte del falso Papá Noel, los niños se habían acostado, los adolescentes habían salido con sus amigos y los adultos conversaban al pie de la barbacoa mientras seguían emborrachándose y contando batallitas. Ingrid había aprovechado el bullicio para desaparecer y vestirse con ropa cómoda y oscura. Cerró su mochila y tras ajustarse una bandana a la altura del cuello, también de color negro, salió de las inmediaciones de la mansión. Los vigilantes la vieron salir, pero no le dijeron nada. Tomo […]