CAPÍTULO 48. El paso previo a la libertad absoluta
Paulina sabía que algo malo pasaría. Las aguas no estaban calmadas por mucho que lo parecieran; el hecho de que los Belmont no hubieran tomado represalias todavía era una buena explicación. Pero los días pasaban, las semanas… y la tensión del clan se hacía más intragable. Su tío, Suto Ellington, había pretendido asesinar a balazos a Eric y Kenneth Belmont pillándoles de improviso. Sospechaba de ellos como los asesinos y mandatarios de lo que había quedado de la prostituta que más dinero generó los últimos meses. Ahora temblaba, porque sospechaba que sólo era cuestión de tiempo que también dieran con […]