CAPÍTULO 10. El inicio de la fractura
Tienda de videojuegos —¡Menuda tarde de mierda me va a hacer pasar! Joder… —farfulló, mirando el móvil a cada instante que tenía un hueco. —Evangeline Beauregard, casi te tiro cuatro consolas en el coco por estar con el puñetero móvil —chilló Aroa. —¡Perdón! Dame… —dejó el móvil en el mostrador y alzó los brazos en su dirección. Juntas lograron bajar una enorme caja pesada y arrastrarla hasta la estantería que correspondía. Habían pasado gran parte de la tarde haciendo espacio en el almacén para las consolas de coleccionista que habían llegado, pero Eve había estado de mentalidad ausente desde que […]